
Cuando tus recuerdos te persigan, piensa en lo buena que es la vida hoy.
Si existen heridas que aún duelen, no trates de evitarlas, aunque que no quieras que están, y cuando te sientas débil te van a atacar.
Cuando el miedo invada tu ser, no te escondas, pide ayuda o ayudate tú mismo, no esperes que los demás adivinen que estás mal, a veces es bueno gritar.
Y si no quieres hablar, mírame...
Trataré de entender y al menos reglararte una sonrisa.
Soy tu amiga, y siempre voy a estar.
No busques más porqués, seguro hay miles dando vuelta, no busques más razones que no te dejan feliz.
Vive cada día y colecciona recuerdos que te hagan bien, que te den paz y te inhunden de amor.
Si quieres yo te puedo ayudar, solo dime qué necesitas, porque siempre voy a estar.