
Miles de cuerpos transitando por las calles,
creyendo ser parte de un todo, donde quizás
nada es real, pensando en ser igual a los demás,
solo por poseer una misma forma.
Miles de cuerpos, miles de almas, genuinas por
naturaleza, llenas de vivencias, problemas,
dolores, que se escudan bajo una sonrisa insípida
y un apuro constante.
Corre el reloj, el tiempo no se detiene, el ruido,
las luces, bocinas y voces, se adueñan de un mundo
que existe por ellos.
Ningún día es igual a otro, aunque la rutina sea
quien manda y las obligaciones no se puedan omitir.
Solo es necesario poner atención y buscar dentro
de cada uno, hay cosas que no van a cambiar jamás,
pero estoy segura que con pequeñas cosas la vida
se puede endulzar.
La vida es corta como para llenarla de malos ratos,
de peleas y discuciones.
Y esta belleza se encuentra oculta en los pequeños
detalles, en las cosas que no cuestan dinero,
pero que entregan amor.
Es necesario aprender a disfrutar las cosas simples,
y valorar, solo con el valor que tienen, el dinero,
los lujos, en fin, lo material.
El ser humano vive en busca de la felicidad, es
necesario saber dónde buscar...